Prosa


 

 

CUARENTA AÑOS SIN VER TOLEDO

 

            Hoy después de cuarenta y tantos años, he vuelto a esta hermosa ciudad patrimonio de la humanidad. Mi emotividad a punto estuvo de enturbiar mi vista, la emoción me jugó una mala pasada. Y es que hay que entender, que los ojos que la contemplaban, ya no eran los de aquel niño obrero de trece años, que la contemplaron en aquel tiempo, y si lo eran estaban más repletos de vivencias y de otros paisajes. Ahora eran los ojos de un hombre con cincuenta y seis años rodando por la vida y habiendo visto todo tipo de experiencias unas buenas y otras no tanto.

            Cuando llegué a esa magnífica plaza de Zocodover, mis ojos se humedecieron y mi garganta dejó de tragar saliva, recordando a aquel niño que venía a coger el autocar de línea que le llevaba a su pueblo, cansado por el trabajo del campo, que su única ilusión era comerse una meloja en una pastelería de Zocodover, contemplar la grandeza del Alcázar, el majestuoso puente de Alcántara y su puerta de estilo Almohade.

            Para mí ha sido un emocionante reencuentro, máxime cuando he podido contemplar que todo aquel sacrificio de las gentes de la vega, ha sido reconocido con un hermoso monumento, situado en una de las rotondas  de entrada a la ciudad. Se trata de de la figura de un hombre, tocado con un rustico sombrero, en su hombro una azada y al lado una noria de pozo. Yo me he visto representado en parte en ese hermoso monumento, pues yo al igual que otros paisanos míos, llevé esa azada al hombro por aquella feraz vega, hoy engullida por el progreso y la especulación.

            Éramos gente humilde que veníamos a dejar nuestro sudor, siendo recompensados con un digno salario, el cual nos permitía sobrevivir, ya que en nuestro pueblo, debido a la mecanización del secano carecíamos de trabajo.

            El erigir este monumento creo que ha sido una idea acertada, que demuestra el reconocimiento que Toledo brinda a todos aquellos que trabajamos en su fértil vega.

            A día de hoy, aquí en Barcelona mi ciudad de trabajo y residencia, sólo espero la oportunidad de volver a esa bella ciudad, para poder visitarla detenidamente, ya que mi última visita sólo me ha permitido poder verla como a la hermosa mujer, que luce sus encantos exteriores, pero sin dejar ver sus interiores, dejando que todo lo demás se imagine, y yo me la imagino llena de belleza y encanto, dentro de sus intimidades.

            Por otra parte he visto como, las necesidades de comunicación y expansión han acabado con los lugares tan idílicos que yo conocí en aquellos tiempos. Ha desaparecido el caserío de Ramabujas Bajas (hoy polígono Santa María de Benquerencia) Higares y muchos otros que estaban junto a la carretera que une Toledo con Algodor. Unas veces la necesidad de espacio y otras la especulación, han ido dejando sin tierras de labor estos parajes otrora verdes y bucólicos.

            Pero lo único que no ha cambiado, que ha permanecido inalterable, es la majestuosidad de esa inigualable y bonita ciudad que es ¡Toledo!

  

 

 

En memoria de Mauricio el de la Tia Gila. De Tomás, Gollin y todos aquellos que formamos parte de la cuadrilla de aquel gran hombre que fue ¡Mauricio el de La Tia Gila!

 

Barcelona febrero de 2009. Juan Cano Rico (El Canchollo)

 


 

  CALLE ÁNIMAS (Cuesta de Ánimas)

 

         La calle Ánimas que yo recuerdo de mi infancia no difiere mucho de la actual, es igual pero con algunas variantes, tales como sus escalones y la metálica barandilla.

         Como de todos es sabido arranca del “Prao” de Abajo y termina en la calle La Solanilla hoy quiero hablarles de los establecimientos comerciales que tuvo allá por los años 50-60 del pasado siglo.

         Al empezar había una tienda de chucherías y pastelería, de Manolillo “Chaqueta” que la mayoría de domingos era atendida por uno de  sus hijos al que cariñosamente todos llamábamos “Churruca”, en la misma acera estaba Olvido el peluquero, la puerta de al lado una tienda que primero conocí como tienda de tebeos y novelas, después se vendían patatas fritas hechas por Varela y luego fue un despacho de pan. Enfrente estaba Valentín con su ferretería semi industrial, donde también se vendían botellas de Camping Gas, que posteriormente convertiría en estanco. Pasada la plaza, de esquina, en el edificio propiedad del tío Patrón Martín Nieto, que después fue tirado y vuelto a construir estaba la peluquería de Braulio, la  de Dalmacio “El Mono” en lo que hoy ocupa la administración de loterías, el bar del Jaeno, un cuarto que regentaba Benito el municipal, donde se vendían helados y que posteriormente pasó a ser estanco y  despacho de quinielas, la tienda del tío Pascasio (posteriormente futbolín de Rufino) la ferretería-droguería de Nati el de Patrón, , al lado la zapatería de Canario (hoy estanco). Ya tocando a las cuatro esquinas  la carnicería de Telvina en el mismo lugar estaba ubicada la casa donde vivía aquel señor que era toda una institución en temas de fotografía, el por entonces archiconocido y único fotógrafo que tenia Fuente el Fresno “Aliano” todo un maestro en este arte, que por aquel entonces conllevaba tener que hacerlo todo, no sólo disparar la máquina, también había que hacer los revelados, copiar, fijar y secar, todo ello de forma artesanal.

         Después venia la tienda de Justi viuda de Sánchez, una tienda de tebeos y papelería (en lo que hoy es la peluquería de Mari Carmen Herrera) la puerta por encima la tienda de comestibles de Petra y enfrente toda una institución como era la oficina de Correos y Caja Postal, por aquellos tiempos administrada por aquel señor pequeño de estatura, pero enorme como persona éste gran señor no fue otro que don Nemesio Benito Casero.

 

Un poco más arriba hubo una mercería regentada por un señor llamado Lino que después emigró a Barcelona con su familia, por encima del callejón de Los Bolos (hoy Alonso Quijano) había un señor que ejercía como sastre, del cual sólo recuerdo su mote “El tío Canoputa” en otra esquina frente al Cuartel Viejo una tiendecita de un señor llamado Vicente  o también conocido como El cojo de la Silvestra (también emigraron a Valencia).

         Como siempre pido disculpas encarecidamente a quien se sienta ofendido por la mención de su apodo, y como no a los que haya omitido por desconocimiento u olvido.

         Un saludo para aquellos que a día de hoy aún mantienen abiertos aquellos emblemáticos negocios aunque su orientación comercial no sea la misma.

 

 

 

 

         Barcelona enero del 2010. Juan Cano Rico (El Canchollo)

 


 

LA CALLE LA SIERRA

 

En esta calle vivían mi tía Paca y mi tío Pedro a los cuales iba a visitar de vez en cuando ya fuera acompañado de mi madre o bien sólo.

 

A mi tía Paca la visitaba a veces a solas ella poseía una radio (de la cual carecíamos en mi casa), de la cual me dejaban tocar todos sus botones y mover el dial a mi antojo, a mi tío Pedro eran otros motivos los que me llevaban a visitarlo, el tenía una gran maestría adiestrando animales salvajes  sobre todo urracas y grajos, los cuales si se les enseña tienen la capacidad de aprender  a pronunciar palabras y vocablos sueltos, en lo cual mi tío era un especialista en. Entre otras virtudes, mi tío tenia una gran destreza con sus manos, él sabía hacer todo tipo de manualidades ya fuese con esparto, anea o cualquier otro material. Su mujer Dionisia tenía una gran habilidad en recomponer miembros dislocados ya fuesen brazos piernas o dedos, también tenía remedios para infinidad de cosas, entre ellas la tortícolis.

 

Lo que siempre recordaré es el dicho o refrán que, refiriéndose a un personaje de esta calle decía así:”en la calle de la sierra hicieron gachas y el borrico patojo metió la pata”. Esto dicho en voz alta y en presencia de algún vecino de esta calle podía acarrearte problemas: esto se ve que estaba considerado como un insulto por los vecinos de esta calle.

 

Por otro lado, siempre guardo para mi un recuerdo fúnebre de esta calle, ya que al final de la misma era donde hacían su última parada los muertos, allí eran despedidos por el Sr. Cura y su séquito, se pronunciaban unas oraciones, se le echaba el agua bendita y el que quería acompañaba al difunto y a sus deudos hasta la última morada.

 

 

 

Barcelona,  Mayo del 2000                            Juanito (El canchollo)

 


 

 

CHILDREN   OF   THE   REVOLUTION

 

         Este es el titulo de una de las mejores canciones  interpretadas por el grupo  T.  Rex, cuando la escucho  mi mente acuden bellos recuerdos de mi adolescencia.

         Esta canción solo la podía encontrar en bar de Caurin y en el bar Rosa de Malagon (por supuesto en la sinfonola) recuerdo la ultima vez que la escuche, me acompañaban un grupo de buenos amigos (alguno de los cuales he olvidado su nombre  eran compañeros de mili pero eran de los mejores, solo recuerdo el nombre de Dioni, que por cierto era tan buen chico que podría calificársele de alma de  Dios.

         Los compases de dicha canción me transportan a aquellos momentos de buena camaradería que había entre nosotros, éramos amigos por que si porque queríamos, por que nadie nos lo imponía, por que teníamos afinidad en nuestra manera de pensar.

         Hoy el tiempo ha borrado la huella de aquel momento, aunque  el paso de los años ha erosionado aquel recuerdo aun queda en mi mente el bello recuerdo, el sonido, el tono de las notas de aquella canción  que tantas cosas me sugiere, que tantas cosas me hace recordar, aunque las recuerde lejanas, borrosas y gastadas pero son cosas que dejaron un buen regusto en mi recuerdo.

         Esto es algo que el tiempo no lograra erosionar, mi pensamiento, mis recuerdos, mis amigos y los buenos momentos que pase con ellos.

        

 

 

17  del  2  del   2001.                       Juanito (El Canchollo)                 

        


 

 

LA CALLE  REAL

 

            Esta calle que de todos los fuenteros es bien sabido que comienza en la Iglesia y acaba en el Pilar de Abajo. Pero lo que los fuenteros-ras jóvenes no saben, es que en esta calle es donde transcurría prácticamente la vida de nuestro pueblo, era por decirlo de algún modo el corazón de Fuente el Fresno.

            En su comienzo tenía una torre con un reloj, adosada a la pared de la iglesia, en lo que hoy sólo es un rinconcito junto donde se encierra la carroza de Santa Quiteria. Tenía esta calle un extenso y amplio surtido de tiendas donde se vendían los más variados productos. Nada más empezar la calle, estaba la tienda de Don Cristino Sánchez De la Nieta, la fábrica de gaseosas y churrería de los Calava, la tienda de la Granera, la peluquería de “Callejo” la tienda de reparación de calzado de su hermano,

La tienda de tejidos de Juan Guzmán López-Coca (Patacón), la guarnicionería de Taraza, el obrador y tienda de pastelería de los hermanos Villanueva Fernández ( Olayo y Clodo), la tienda de confección de Evaristo Arribas, la tienda de Justi viuda de Sánchez, esquina con Animas en lo que hoy es la peluquería de Mari Carmen Herrera una tienda de tebeos y papelería, la pescadería de Moisés y Aurelia, enfrente la tienda de ultramarinos de Baldomero Peral, la puerta por bajo el estanco de los Moquita, la peluquería de Braulio, la carnicería y ultramarinos de Emilio Sánchez de la Nieta enfrente su hermano zapatero artesano, al lado de este los sastres aquí conocidos como “ los de Julián el sastre” aparte de estos había otro sastre, la fragua de Tomas el herrero “Mata Pollos”, la tienda de Valentín Lebrusan y la panadería de su familia los “Siros”, la tienda de piensos de manolo Cruz “Vinagre”, el Ayuntamiento, y casi enfrente de éste y de lo que entonces llamábamos Cuesta los Presos la carnicería de Digna Ureña. Un montón de casas solariegas, una farmacia en un local que pertenecía a Campeche (Armillita) , más abajo los médicos oficiales del pueblo que a falta de consultorio, visitaban en sus domicilios: Don Bienvenido Carrasco, Don Eulogio, don Brigido Huertas, Paquillo el de las maquinas de coser, un taller de motos bicicletas y motores de riego (El tío Mangas) , una tienda de ultramarinos de los padres del que  aquí conocemos cariñosamente como Pocho, en la confluencia con la calle El Altillo (Esquinilla) la carnicería de Jesús , un poquito más abajo el estanco de Leonardo, la panadería de Isabel de Juan Rubio, la carpintería de Joselillo, la de Calderón, la fragua de Pablo y para finalizar las escuelas: Don Abilio, Don Alfredo y Doña Aurora, hoy consultorio médico.

            En el sector popularmente llamado Las Cuatro Equinas, es donde los mozos se daban cita para así poder abordar a las mozas cuando iban a comprar. Cuantos noviazgos no salieron de esta calle y sus aledaños, cuantos matrimonios no se forjarían a la puerta de alguna de sus numerosas tiendas ¿o tal vez en su interior?

            Como puede verse, lo que se dice una calle llena de vida, como diría un árabe, era el “Zoco” , por eso hoy cuando camino por esta calle y veo que no es ni sombra de lo que fue, me invade una profunda melancolía, la impotencia de pensar que ha sido del glorioso pasado que estos barrios llegaron a tener.  

 

 

 

 

            Barcelona año 1999. Juan Cano Rico (El Canchollo).

 

 

 


EL HOSPITALILLO

 

            Este lugar estaba radicado en el callejón del mismo nombre, y que hoy se llama calle Hospital. Como su nombre actual podría prestarse a confusiones, quiero aclarar, que en dicha calle nunca existió un centro de atención sanitaria.

            En mi infancia esta calle era un inmundo callejón, lleno de cieno, al cual solo daban las puertas traseras de algunas casas y las de los corrales de los vecinos de calles adyacentes. Por allí solíamos acortar para ir al colegio (escuelas) entonces situado en lo que hoy es el consultorio y la parada de autobuses.

            Había un sitio por el cual la tapia que cerraba un “piazo” estaba rota, al cual llamaban El Portillo, lugar en el cual la gente depositaba las basuras, enseres en desuso y algunas veces las crías de perros recién nacidos. Era un sitio insalubre e intransitable, donde los críos íbamos a orinar o defecar en la hora del recreo. También pasábamos los ratos de ocio jugando con lo primero que encontrábamos y haciendo mil travesuras. Aquel portillo también era utilizado por aquel entonces, de forma casi fraudulenta, para comunicarse  con el camino de La Solanilla.

            Pero la razón principal de estas líneas, aparte de describir el entorno, es  recordar la habitación, que mi generación y otras anteriores conocimos como “Hospitalillo”, era un cubículo con una chimenea para encender lumbre con la cual  pudieran calentarse o cocinar los que lo utilizasen, el suelo empedrado toscamente, con aspecto lúgubre y sombrío, aquello estaba pensado para refugio y albergue de mendigos, transeúntes, y gentes por lo general sin techo. Aquel habitáculo carecía de ventana, una puerta de dos medias hojas hacia las veces como tal. El sitio era bastante siniestro oscuro y solitario, mas si tenemos en cuenta que de noche por allí no transitaba ni un alma.

            De todas formas, hoy pienso que es de agradecer,  que a alguien   , o quizás a la población de Fuente el Fresno, o tal vez a las autoridades municipales, se les ocurriese habilitar el dicho Hospitalillo, máxime en unos tiempos en los cuales había un sin fin de gente desfavorecida y sin techo bajo el que guarecerse de las inclemencias meteorológicas.

            Hoy no sé si existe esta habitación en dicho callejón, o tal vez, a quien perteneciese (particular o Ayuntamiento) la habrá  destinado a otros usos.

            Recientemente he pasado por el nombrado callejón, y he podido observar que ya no es aquel sitio inmundo que yo recordaba de mi infancia-juventud, hoy se ha convertido en una calle de mi pueblo tan digna como otras.

 

 

            Barcelona abril del 2009. Juan Cano Rico (El Canchollo)

 


 

AUSENCIA

 

                   Es la carencia de presencia y comunicación por parte de un ser querido, es una bebida amarga para aquel que involuntariamente tiene que tomarse su dosis.

         Por mucho que piense no logro discernir  que nos llevo (a mis hermanos y a mi) a tomar este amargo tratamiento que nadie nos prescribió y en dosis tan elevadas.

         Quizás fue una cabezonería de unos y otros (lo clásico si tu no me llamas yo no te llamo) no se lo que pudo ser pero pienso que no merece la pena, perder once años que nunca recuperaremos, todo por un quíteme usted esas pajas.

         La vida es un soplo de viento, la vida solo es un susurro, no se como dejamos que pase entre rencillas y malos entendidos.

         En la parte que me corresponde entono un mea culpa por haber sido parte activa de esta ausencia, se que hay ojos que han llorado mi ausencia, otros tal vez no “los míos están secos” no logro entender que nos pasó, el porque de tanta inquina y  tanta incomprensión.

         Lo siento por las personas de mi sangre que derramaron sus lágrimas y sus sentimientos por culpa de una tozudez. Pido perdón por la parte que a mi me toca, por  haber causado tanto dolor, desesperación, vacio e impotencia. Y pido perdón por haber malgastado un capital de amor y cariño que yo tenia para mis hermanos, el cual no pude invertir por malos entendidos.

         Lo que mas me duele es el sufrimiento de quien más ha llorado mi ausencia (la que fue mi niñera y de la que tengo mi memoria llena de recuerdos) ella que es mi hermana idolatrada, como puedo pedirle perdón por cada una de sus lágrimas.

         Yo en estos momentos solo puedo repetir las palabras de Escarlata O’Hara en lo que el Viento se Llevo (juro que no volveré  a pasar hambre) pues bien Yo juro que nunca volveré a pasar hambre de vuestra presencia, solo me apartara de vosotros la vejez (cuando ya no pueda viajar) o la muerte me lleve de este mundo.

 

 

 

         Barcelona 31 del 8 del 2005.                        Juanito.

  


 AÑORANZAS

 

         Que tristeza tan grande se produce en el individuo que por una u otra razón tiene que abandonar su tierra, dejando atrás su infancia, sus amigos, su familia, sus recuerdos y su pueblo.

         Aparentemente hace una vida normal, pero dentro de su alma lleva una enorme pena, es un sentimiento de vacio que le acompañara el resto de sus días y que morirá con él.

         Como olvidar la primera piedra en la que tropezaste, los primeros pasos agarrado a la mano de tu madre, tus primeros juegos, tus primeras vivencias, en fin todo aquello que marcó huella en uno.

         Como alguien puede pretender que olvides todo esto, para mi es muy doloroso reconocer que a lo mejor mi familia hubiera podido portarse un poco mejor de lo que lo hizo (tal vez no estaba a su alcance) pero esto no significa que toda mi vida (toda la que transcurrió en mi pueblo) haya de desaparecer, mi pasado malo  o bueno es mio y forma parte de mi existencia.

         Por otro lado no se puede estar alimentando eternamente el rencor

no dar el brazo a torcer, y renunciar a tantos y tantos recuerdos

         La sola negación de estos recuerdos significaría convertirme en un amnésico o bien en un zombi, yo no puedo ni debo renunciar a mi pasado tanto si fue bueno como si fue malo, pues el único que tengo y es por eso que lo reivindico, fue el único que conocí es por tanto que en mi subsconciente no existen otras imágenes, por lo tanto nadie esta capacitado para  quitármelas o intentar borrarlas de mi recuerdo y de mi mente.

        

 

 

 

 

 

4  del  2  del  2001.                            Juanito (El Canchollo).


     

UNA  INFANCIA  SIN  JUGUETES

 

         Para definir lo que fue mi infancia asi como la de muchos  paisanos de mi generación, no hay nada mejor que esta frase “una infancia sin juguetes”.

         Recuerdo que cuando llegaba el dia de Reyes lo máximo que podías encontrar en tus zapatos era un plumier de madera o un bolígrafo, y esto porque te era necesario para la escuela, pero eso sí, nunca una cosa excesivamente cara o poco útil, el boli todo lo mas era un bic, a veces solían dejarte ajos esto era signo de que el año había sido muy pobre y esto te lo dejaban los Reyes para que tus padres te hicieran de comer, pues como es bien sabido el ajo forma parte de la dieta manchega de forma preponderante.

         Otro de los juguetes que solían regalarte en época de vendimia era una navaja para iniciarte en el arte de cortar los racimos de uvas.

         Los únicos juguetes propiamente dichos de los cuales yo disfrute fueron los que yo me fabricaba con la ayuda de una navaja y algún que otro rudimentario utensilio.

         La vida no me regalo una infancia del todo feliz, la felicidad que pude obtener fue robándole espacios de tiempo al trabajo, a veces convirtiendo esto ultimo en un juego, era la única manera de hacerlo mas llevadero. Si estabas haciendo un trabajo te lo tomabas como si de un juego se tratara, y asi el tiempo se hacia mas corto, pero esto habías de hacerlo sin que los mayores se diesen cuenta, pues si se notaba que disfrazabas las horas de labor en algo que pareciese ocioso no podía sentarles bien.

         Éramos una generación de niños obreros, los cayos en nuestras manos crecieron al ritmo de nuestros cuerpos y nuestros quehaceres, el juego era algo secundario algo para cuando uno no tenia ninguna obligación que cumplir “pobres de nosotros que después de tanto sacrificio aun seguimos añorando aquellos tiempos” tal vez por que en su momento no conocimos nada mejor, o por que fue lo único que nos dieron a conocer.

         15  del  4  del 2001.                           Juanito (El Canchollo)


                              

 LA  VIEJA   RADIO

 

         Érase una vieja radio la cual, al igual que flauta hindú poseía el don de hacer emerger de su olla no ya a un reptil si no aun inocente niño, que amaba sus dulces sonidos tanto como a la vida misma.

         Aquel niño creció siempre rodeado de música, pues era lo único que lo apartaba del mundo, el niño era feliz mientras la vieja y decrepita radio desgranaba sus melifluos sonidos, aquel viejo aparato tenia una capacidad de hipnosis que hacia que el niño se olvidara de los sinsabores del mundo que le rodeaba, hacia que se sintiera feliz de vivir aunque solo fuera por el placer de escuchar su música (era el único placer que había descubierto asta entonces).

         Se sentía tan solo en este mundo que en su soledad eligio como compañera la radio y más en concreto su música, esto último ya no lo abandonaría nunca.

         Al igual que para el prado es la hierba o para el río el agua, de la misma manera para el fue la radio, si vendimiaba la radio pendía de su cinturón  y si recogía aceituna lo mismo. Por aquel tiempo no estaba bien visto el trabajar con música, pero el fue un pionero de una innovación que después se convirtió en un habito.

         Pero volvamos  atrás cuando la única música gratis era la procedente de estos maravillosos aparatos, entonces el poder adquisitivo de un joven rozaba la banca rota y es por lo cual que había que buscar medios baratos para ocupar las horas de ocio, que mejor medio que la radio de nuestros padres, la vieja radio de lámparas que se enchufaba a la red y no había que comprar pilas.

         Aquella fiel compañera nos iba desgranando lo último de Beatles, Mamas and the Papas, Jefferson Airplane, The Zombies, Vanilla Fugge, The Martheles, Rollings Stones, The  Rubbetes, Rocki Sharpe and the Replais, Salomón Burke, Beny  King, Marta  Rives and the Vandellas, The Animals, Procol Haron, Moddy Blues, y un largo e interminable etc. de buenos autores y de no menos inmejorables canciones, era todo lo maravilloso que uno pueda imaginarse.                                                                                       

         Pero todo se lo debiamos a la vieja radio, a aquel aparato que no distinguia de clases sociales, que se metia en todos los hogares, en todos los rincones, en todos los bolsillos y en todas las mentes. Era un bendito invasor que todo lo inundaba de romanticismo y libertad (libertad, si, la que te proporcionaba aquella maravillosa musica que te hacia sentir un poco mas cerca del paraíso) te hacia sentir fuera de lo terreno, lejos de la hipocresía que todo lo impregnaba, te hacia contagiarte de los aires de libertad que se respiraban en el resto de Europa.

         Bendita vieja radio que tantas alegrías me proporciono, que me aparto de tanta soledad, hoy quizás repose en la colección de algún anticuario que sabrá reconocerle sus meritos, ojalá que la trate con el mismo cariño que la tratamos muchos adolescentes de mi época ya que para nosotros fue un instrumento que nos sirvió de liberación y nos ayudo a madurar responsablemente.

         9  del  2  del  2002.                            Juanito (El Canchollo).

 


GRACIAS POR HACERME VIVIR

 

            Han pasado casi seis años desde que recibí aquel angustioso diagnostico, desde aquel día que una gran oscuridad invadió mi ánimo al escuchar la horrenda palabra “cáncer”. En aquel momento pensé que mis días estaban contados, creí volverme loco. Fue gracias a una gran mujer que no cometí una barbaridad con mi persona, ella es la Drª Luque Gálvez, ella y su equipo serian los encargados de eliminar de mi cuerpo a aquel enemigo, que con el tiempo podía ser mortal.

            No sólo a la Doctora Luque le debo la vida también tuvo mucho que ver la providencial intervención de mi médico de atención primaria Dr. Ricárt y cómo olvidar el eficaz y certero diagnostico del Dr. Franco Castro.

            Desde aquel día mi cuerpo sería sometido a una escrupulosa y metódica observación con todo tipo de pruebas, teniendo que pasar antes de cada una de ellas por sus respectivas salas de espera, donde podía observar como la desgracia a veces es más grande en nuestros semejantes. El  alma se me caía a pedazos cuando veía mujeres y hombres jóvenes, sin pelo o con su piel llena de oscuras manchas. Quizás todo ello sirvió para que cobrara ánimo y esperanza, pensando que había  gente peor que yo, y no por ello perdían la esperanza de curarse de tan dañino mal.

            Es por eso que a día de hoy he aprendido a vivir, a saborear lo bueno de la vida, a sacarle al tiempo su precioso jugo.

            Hoy gracias a Dios, y sobre todo a la Ciencia Médica, cada día descubro, lo bello de un amanecer, de un atardecer, si está nublado para mi es bonito, si está claro también, para mi desde entonces no hay nada feo. Puedo alegrarme de vivir cada día, pues cada día es un regalo que alguien me hace, es un préstamo sin hipoteca, es la delicia de poder conversar con la gente, de disfrutar de la compañía de mi mujer,

mis hijos,  mis hermanos, mis sobrinos y mis amigos. Es poder seguir escribiendo versos a la belleza, a mi tierra, poder seguir haciendo todo lo que me gusta, es… poder respirar y sentir que estoy vivo. Poder pensar que sin toda esa maravillosa gente que forma el colectivo de la sanidad, hace años que sólo quedaría de mí, el recuerdo y un epitafio.

            Por eso cada día digo para mis adentros, gracias, por conocer un nuevo día, por poder ver el color de las flores, el verde de los prados, oír el canto de los pájaros, el sonido de la música. Gracias por poder ver si es verano o invierno, pues para mí todas las estaciones tienen su belleza y encanto, hasta en otoño, cuando veo una hoja caer, para mí es un bello poema.

            Y gracias también a aquellos que hicieron más llevadera la angustia de aquellos difiles días, y sobre todo gracias a esa mujer que me acompañó en todo momento, la ultima que se despidió de mi, antes de entrar al oscuro sueño de la anestesia, y la primera que estaba esperándome al salir del quirófano, mi mujer, Loli.

 

 

Barcelona/ diciembre/ 2009.  Juan Cano Rico.

 

 


FUENTE EL FRESNO Y SUS POSADAS

 

            Las posadas que conocí en mi infancia eran dos, la del tío Visita y la del tío Catalino, la primera de ellas sufrió una escisión, dando lugar a que parte de ella pasara a ser una fonda, aquí conocida como la de Enriqueta, o bien Regino.

            Lo mismo en la de Visita como en la de Catalino, se hospedaban todo tipo de gentes y profesiones, arrieros, marchantes de ganado, afiladores, capadores, vendedores de especias, de miel, de tripas y pimentón. En verano también unos personajes que aquí llaman “Blanquillos”, y no eran otros que los conquenses, que venían a segar a “destajo” o “ajustao” como aquí solían decir los lugareños.

            Al igual que las posadas medievales, tenían la particularidad, de que allí podían alojarse las personas y sus cabalgaduras, las cuales a veces eran su medio de transporte. En algunos casos el huésped compartía habitáculo con la bestia, tan sólo separado de este por el pesebre y un palo atravesado desde el mismo hasta la pared, para dividir los ambientes. Los mencionados habitáculos estaban dotados de una chimenea, donde poder encender fuego para calentarse o bien arrimar un puchero con el cual cocer la comida.

            También se servían comidas y todo tipo de servicios, además de paja y cebada para las caballerías de los huéspedes.

            La posada de Catalino estaba situada frente a la esquina que formaban las entonces llamadas calles, La Camacha y Feria, pero más bien en la primera. Tenía un enorme portal, en el cual se desarrollaba la vida social de los clientes, al tiempo que hacía las veces de lo que hoy llamaríamos recepción, en verano los clientes solían sentarse a tomar el fresco en dicho portal.

            La de Visita estaba situada en la entonces llamada Avenida Calvo Sotelo, frente a lo que era el cine Aragonés, tenía por vecinos la fonda de Enriqueta por un lado y por el otro la casa de “Espanta Gañanes”. Tenía unas amplias portadas que permitían que a su interior accediese todo tipo de vehículos de aquella época.

            Fueron unos establecimientos que prestaron un gran servicio a los transeúntes de una manera económica y muy personal, lástima que mi pueblo hoy tenga una carencia tan grande de este tipo de alojamientos.

            Por otro lado a día de hoy (según noticias) la posada de Catalino, aunque abandonada, sigue en pie, la de Visita según he podido observar en mi última visita a Fuente el Fresno, están edificando en su interior, no sé si casitas adosadas o pisos. Acabando así  con los últimos vestigios de una manera de vivir y un testimonio de aquel tiempo, que la mayoría de jóvenes desconoce, de no ser por la crónica de algún romántico, como el que suscribe.

 

            Barcelona. 2010-01-26.   Juan Cano Rico. (El Canchollo)

 


 

C/   LA   SOLANILLA

 

Esta calle junto con las calles, Real, El Altillo, Iglesia, Feria, Sierra, Camacha, junto con la Plaza Vieja, debieron formar el primitivo núcleo poblacional, que después seria conocido como La Fuente el Fresno. Su urbanismo indisciplinado nos sugiere, que en un principio aquí debió vivir gente de no muy abundantes recursos, braceros albañiles, carboneros, peones etc.

            Da comienzo en la que popularmente era conocida como, “La Casa Grande”, encontrándose después a medio recorrido con la Cuesta de Animas, para desembocar en el camino del mismo nombre. De esta calle aún conservo el recuerdo del nombre o apodo de algunos de los vecinos que la habitaron en mis años de infancia-juventud, eran: los Charranchanes, la Marciana, los Jirulos. Los Bernardetes, Mª el de Los Bueyes, la tía Paz, los Polleros, los Rojos los Ranetas, los Mengües o Desenvueltos, los Porreta la tía Cortijera, el Rojo los Chinas, mis abuelos maternos Los Tranquillones,  Gabriela La Peiná y Tetas Gordas, La tía Mercedes, los Carabañas, los Linares, los Picorrotos, los Lobatunos, la tía Peiná, los Maxis (albañiles y músicos) los Loros, los Forrajes, los Peñas, los Goros y Servandillos. También daban allí los corrales de: Cacho Gloria, Guadalupe, Tierra Blanca, los Golosos y Teófilo el Camuñero, Patrón el Panadero, Clarillo Candiles, Sofio Infante y Piojo Verde, el Tío Puteta, Tijerinas, Esperanza la de las cabras, los Pildoros etc. Pero a partir del corral de Tierra Blanca esta calle se convertía en camino de tierra para ir a desembocar en el camino del Pozo Nuevo.

            Su nombre le sobrevino por una solanilla o requejo, que había a lo largo de la tapia de la casa de la tía Servandilla, frente al basurero de los Cacho Gloria, donde la gente aprovechaba para tirar los pocos desperdicios domésticos que en aquel entonces se producían.

            Dicha solanilla, en los días fríos de invierno, era el lugar donde las vecinas de dicha calle y aledañas, se reunían para, coser, hacer punto, bordar, o simplemente hablar, aquello más bien cumplía con las funciones de mentidero. Para nosotros los críos, por su proximidad con el “Hundio” era lugar de solaz y de juego.

            Después con el progreso, el pret a portet (ropa confeccionada), las maquinas de hacer jerséis y demás cosas contribuyeron a que  la Solanilla perdiera su vigencia y su utilidad.

            Hoy después de cincuenta años dicho lugar ha sido urbanizado, pasando a formar parte del camino de circunvalación que une La Solanilla con el camino del Cementerio, para así bordear el núcleo urbano.

            Con esta pequeña crónica, sobre dicha calle y dicho lugar, no quiero que nadie pueda sentirse ofendido, no es mi intención hacerlo al utilizar los “motes” de sus familiares, es por ello que sinceramente pido perdón. Tampoco es mi intención que alguien tome a mal que no lo  nombré pues fue por olvido de su”mote” o nombre o quizás por desconocimiento de ambos.

 

 

 

 

 

            Barcelona octubre del 2009. Juan Cano Rico. (El Canchollo)

        


 

EL   NAZIONALISMO

 

                   Que limitado debe estar el individuo que se circunscribe a una porción de territorio y se obstina en ignorar el resto que le rodea, en no querer reconocer que existen otras gentes y otras costumbres afines a el.

         Yo que me siento universal me resulta frustrante escuchar a ciertos nacionalistas, y lo escribo con “Z” a sabiendas.

         Cuando presumen de no conocer del Ebro para abajo, dan ganas de decirles que no saben lo que se pierden, pues yo que si conozco de dicho río para abajo, me considero más rico en mi intelecto y mucho más feliz que ellos.

Mi tierra es España y si me apuran el mundo entero, pues para mi las fronteras son algo creado por cuatro imperialistas, (que no importa del signo que fueran) que solo ambicionaban repartirse el mundo entre ellos y sus acólitos o allegados, que no eran si no otros que las cuatro familias feudales del viejo mundo. Los nacionalistas no han hecho otra cosa que imitarles, pero exacerbando el instinto de querer ponerle puertas al campo.

         A mi me da risa y me hace mucha gracia cuando algún nacionalista me dice que no conoce Andalucía, yo le contestaría ni puñetera falta que hace, y pienso en lo limitado que esta de conocimientos, pues no tiene capacidad su cerebro para asimilar tanta cultura, tanta belleza como se encierra en el resto de España.

         Ellos se lo pierden pero no solo eso, si no que con su postura no contribuyen al enriquecimiento cultural de su tierra, pues carecen de un conocimiento objetivo y comparativo de sus vecinos cercanos, del mundo que les rodea, que no es otro que el resto de regiones que forman nuestra querida España.

         Como dice el refrán no hay mas ciego que el que no quiere ver y ellos se afanan por estar ciegos, tienen miedo de mirar no vaya a ser que descubran lo que hay mas allá, ellos se lo pierden, el tiempo les quitara su falsa razón.

                   4  del  2  del 2001                    Juanito (El Canchollo) 

 


 

 

EL   SOTILLO

 

         Debe este lugar su nombre a la fuente que allí nace y que lo irriga proporcionándole  ese verdor y esa riqueza que no todos los lugares de La Mancha poseen.

 

         Lo conocí  con ocasión de que mi madre fue a sembrar alubias para mi tío Eusebio, el cual había  cogido una huerta al tercio, perteneciente a los Caralunas.

         Si en La Mancha es difícil encontrar un oasis, no pasa así en mi pueblo, que esta plagado de estos verdes y refrescantes lugares. Este bello paraje esta situado a los pies de las aquí llamadas Pedrizas. 

         Pues bien este bello milagro de la naturaleza, como es el Sotillo con su abundante vegetación, regatos de agua corriendo por doquier, fértiles y productivas huertas en las que se podía encontrar todo lo que la naturaleza nos puede ofrecer.

         En este lugar fui invitado por el dueño de la finca que explotaba mi tío a castrar colmenas, yo nunca había  asistido a algo parecido y la curiosidad infantil me llevo a aceptar la invitación. Llegados al colmenar aquel hombre se armó de todo lo necesario para el menester ( mascara guantes) llamó poderosamente la atención en mi, un artilugio al cual se le metían ramas de romero y leña verde, se le prendía fuego y con un fuelle que llevaba incorporado se soplaba produciendo gran cantidad de humo, que servia para espantar las abejas momento que este señor aprovechaba para extraer los panales de cera repletos de rica miel,  a todo esto yo asistía sin mas protección  que una rama de retama que agitándola me servia para evitar el ataque de las furibundas abejas. Pero estoy contento de haber presenciado todo aquello, para mi fue una experiencia  que nunca mas se volvió a repetir

         Después pude ver día tras día el proceso de decantación de la miel: ponían los paneles en cestas de mimbre, al sol y debajo unos recipientes que recogían la miel que por efecto térmico goteaba. Para mi todo esto tenia un especial interés pues me servia de lección pedagógica ya que suelo ser un gran enamorado de la naturaleza y de todo lo que esta nos puede ofrecer.

         Por lo demás solo añadir el gran orgullo que siento de proceder de un lugar que lejos de lo que la gente suele pensar ( mi tierra no es un desierto en mitad del páramo manchego) mi pueblo es un milagro en mitad de la árida llanura castellana.

         Barcelona 19 de Junio del 2007                                                 Juanito ( El Canchollo)                                                                       

 

 


 

EL BERZALEJO

 

 

Este es uno de los lugares que no despuntan por su exuberante  vegetación. Su belleza estribaba en que en otoño crecían unas peculiares y bellas flores, grandes cantidades de flores color rosa llamadas por estos lares “flores de no merendar”, que son muy parecidas a las  que producen los bálsamos.

En el manantial o fuente había un brocal semitechado donde los pastores por la tarde, después del ordeño, metían sus cántaros de leche para darles frescor y así evitar que se echase a perder su contenido.

Otro de los atractivos que tenía aquel paraje era la proximidad de la huerta de la tía Camarena, en la cual había una viña. Mi madre siempre procuraba comprar unos racimos para así satisfacer nuestra glotonería infantil, así de esta forma evitaba que nuestras mentes elucubrasen la forma de hacernos con los susodichos racimos por otros medios menos honrados, pero por lo demás, el Berzalejo no era un lugar de excesiva belleza.

Siempre que recuerdo este lugar me viene a la memoria el cuento que me contaba mi madre acerca de Mariana la sorda, que un día se dirigía a hacer la colada a este lugar, y alguien le preguntó: ¿ qué vas a lavar, Mariana?. Y contestó: “el Berzalejo”, y volvió a preguntarle: ¿qué llevas de merienda?  Y contestó: “la borrica Pepe “. Estas y muchas cosas más formaban parte del amplio repertorio de chascarrillos y anécdotas que mi madre poseía, la cual nunca estaba de mal humor, siempre tenía la broma a flor de labios y la sonrisa a flor de piel, para así poder aliviar las muchas necesidades que pasábamos.

 

  

          Barcelona 14 de junio del 2005.                         Juanito (El Canchollo)

 

 


 

EL CHARCO LAS PUERCAS

 

Este era uno de los sitios más cercanos al pueblo para ir a hacer la colada en invierno. Era un sitio en mitad del llano, en el término de mi pueblo, no poseía la belleza del Robleo, pero tenía sus encantos. 

Aquí el agua causaba estragos debido a la gran fuerza que traía de las montañas que hay al norte (Los Picones)  arrancaba olivos, mataba ovejas y en tiempo de recolección de la aceituna impedía el paso a las cuadrillas de aceituneros. 

Muy cerca estaba la huerta de Clarillo el guarda, allí pasaba largos ratos con alguna de sus hijas mientras cavaban las habas –yo en aquel tiempo solo era un inocente niño-.  

Este lugar era mi favorito para llevar la burra a pastar las tardes de primavera, junto con Gollin Triana, Tomás el de Mauricio y algún que otro amiguete de mi edad.

Allí fue donde muchos chavales de mi edad hicimos nuestros primeros pinitos para aprender a nadar -siempre a escondidas de nuestras madres-.

 También perdura en mi mente  el color de las zarzas, los espinos en flor con su fragancia indescriptible,  ese espectáculo de belleza y colorido que producía la primavera en estos rincones.

        

NB: Cual no ha sido mi decepción después de treinta años de no visitar este sitio, pues hoy todo ha sido cambiado, ya no hay zarzas, ya no hay flores, ni espinos en flor: el afán humano de querer domesticarlo todo ha acabado con toda la belleza que para mi gusto allí había, ahora sólo hay olivos y una faraónica zanja la cual supongo es el arroyo.

 

Barcelona  Mayo del  2000-Septiembre del 2007.   Juanito (El Canchollo)

  

 


   

LAS FUENTES DE LA FUENTE

 

Mi pueblo, al estar situado al sur de los Montes de Toledo, disfruta de ese regalo de la naturaleza, que conforman las escorrentías, regatos, arroyos, manantiales y fuentes que dicha cordillera le aportan. A estas últimas quiero referirme aquí, las fuentes su toponimia y su situación.

         Tenemos, o teníamos la suerte de tener un montón, tales como, la del Riajo, El bonal, El Berzalejo, la  de Almoguera, la del Manquillo, la de las Mesas del Primo, la del Sotillo y un número tal  que  me sería imposible enumerar.

         También estaba como no, la más principal e importante, la Fuente del “Pescao” abastecedora primigenia de agua potable a Fuente el fresno, desde los tiempos del Sr. Duque de Medinaceli el cual la mando encauzar (según las leyendas escuchadas a los mayores del lugar).

         Después de estas había un sinnúmero de pequeños pero importantes manantiales que hoy debido a la adversa climatología, desgraciadamente han desaparecido.

         Pero las dos fuentes que marcaron mis años de infancia-juventud, han sido, la Fuente de Mata mujeres por encontrarse en un lugar paradisiaco y lleno de vegetación autóctona. Y como no la Fuente del Membrillo, situada en la cara este de los Castellones, dando cara al quinto del Hojalatero, en la senda que llevaba al quinto de los Percheros, la recuerdo muy bien pues allí paraba mi madre y toda la cuadrilla, para beber tanto personas como animales, cuando iban a este ultimo a segar.

         Además estaba la fuente del Sotillo, verdadero oasis lleno de huertas y vegetación en medio del páramo, camino de las pedrizas. Y como obviar aquí que el nombre de nuestro pueblo se debe a una fuente que manaba al lado de un fresno, en lo que se conoce como Cuesta de las Campanas, en el solar que fue la casa de Las Pistolas.

 

          N-B. Con estas líneas no pretendo  dar lecciones, pues solo es producto de la gran añoranza que siempre tengo hacia esas tierras, y forman parte de esos bellos recuerdos que conservo de de mi amado pueblo, es por tanto que pido perdón a cualquier erudito, que encuentre datos imprecisos en esta relación.

 

         Barcelona 16/3/2002. Juan Cano Rico (El Canchollo)

        


                                

LINAJE   Y  PROCEDENCIA

 

                   Quiero hoy referirme a aquellas personas que tratan de ocultar su pueblerina procedencia y que menosprecian a los que sentimos orgullo de serlo.

         Hay gente que trata de ocultar que procede de tal o cual pueblo o región  como si ello fuera una bajeza.

 Yo siempre me he sentido orgulloso de ser manchego, de un pueblo llamado Fuente el Fresno, junto a los Montes de Toledo, de proceder de una familia muy humilde, pero muy honrada y trabajadora.

Amén de guardar un profundo respeto por la tierra que me acoge en la actualidad, no dejo de enorgullecerme de mi procedencia, soy Manchego y lo seguiré siendo asta el dia de mi muerte, esto no quiere decir que yo no trate de entender las costumbres de la tierra de la cual soy huésped, que me integre en ellas  y en su manera de hablar, pero de hay a negar de donde procedo media un abismo.

A pesar de que mi tierra me dio pocas oportunidades de subsistencia, que conmigo se porto no como una madre si no como una madrastra, a pesar de que no tenga un buen recuerdo de una minoría  de sus habitantes,  

no guardo ningún rencor a nadie que sea nacido en mi pueblo, al igual que espero de mis paisanos lo mismo.

         Sin embargo mis ojos vieron allí  la primera luz, en sus calles practiqué mis primeros juegos infantiles, allí tuve mis primeros amigos, mis primeros amores, todo esto no puede borrarse con el paso del tiempo.

         Nunca se puede olvidar donde uno tuvo sus primeras vivencias ya fuesen buenas o malas.

         Solo envidio una cosa en este mundo y es a quien nace, vive, envejece y muere en la tierra que le vio nacer.

 

 

         27  del 11  del  2000.                         Juanito (El Canchollo).

 


 

UN DIA  EN LA FERIA

 

            Después de treinta y cinco años de ausencia, en las fiestas de la Patrona, un día decidí volver por estas fechas a mi pueblo. He vuelto a reencontrarme con viejos amigos de juventud, y con otros que antes no lo eran, pero que han pasado a engrosar esa lista de la cual me siento tan orgulloso. Para mí es una gran satisfacción poder reunirme con: Patrón, José y Cristina, el Roble y su mujer, Nico Telares, Pepe Vera, Dativo, Jesús (Tonto el Praó) y si están a mano, Fernando Izquierdo o Miguel Ángel Arroyo. Y así toda una lista de todo aquel que como buen Fuentero quiera alternar con nosotros.

            Nuestra actividad, exceptuando las cañas del medio día, que normalmente dan comienzo en el bar la Plaza. Todo lo demás comienza a partir de las diez de la noche, cumpliendo con el ritual de tomar una ración aquí, unas chuletitas allá, una ración de jamón por otro lado etc. Gastándonos las inocentes bromas, recordando viejos tiempos, cuando sólo éramos unos críos.

            Pero este año tuvo algo especial se nos unió un viejo amigo que hace casi cuarenta años que yo no veía, él era, el que llamábamos cariñosamente “Él Cano del tío Sabas” al  cual no lograba reconocer, hasta que los amigos me “soplaron” su mote.

            Como de costumbre, después de haber visitado varias “ermitas” el grupo terminó su itinerario en lo que aquí llaman “La Carpa”. Allí cada uno va dando ritmo a su cuerpo de la mejor manera que sabe o puede, pero las autenticas estrellas de la noche son como no, Fred Áster y Ginger Rogers (versus, José y Cristina).

            Nunca en mi vida había visto algo semejante ¡qué manera de sentir el ritmo! Es como si la música les fuese transfundida y ya no les deja estar quietos, primero fueron la Salsa, el Merengue, la Cumbia, la Guaracha y un sin fin de ritmos latinos que ellos ejecutan con muy buen gusto, para después acometer con el Rock and Roll. José en esto último es lo más parecido a Chuk Berry, pues al igual que él no deja de hacer constantemente aquel famoso Paso del Pato a los acordes del Rock. Es como si una corriente eléctrica recorriera su cuerpo, obligándole a moverse ¡pero ojo! Siempre se mueve de manera acorde con el ritmo.

            Y así en compañía de todos ellos suelen pasarse tanto el día como la noche en un suspiro, haciendo inolvidable cualquier evento, cualquier ocasión y máxime si son las fiestas de nuestra venerada Patrona Santa Quiteria.

            Con ellos sólo hace falta desinhibirse de cualquier problema o complejo para pasárselo bien, pues ellos son gente extraordinaria. Son mis amigos Fuenteros de ellos me siento muy orgulloso, ¡pues son únicos! Son, los mejores.

 

 

 

            B-C-N. Junio del 2009. Juan Cano Rico (El Canchollo) un abrazo a todos.


 

LOS BAUTIZOS, AÑO NUEVO Y EL TRIGO.

 

         Había en Fuente el Fresno una antiquísima costumbre, que era, que cuando se bautizaba un niño-ña, se tostaba trigo con un punto de sal, para repartirlo entre los niños que fueran a pedirlo a la puerta del recién bautizado, en aquel mismo día por la mañana cuando venía de la iglesia la comitiva de dicho acto. Este trigo la mayoría de veces iba mezclado con bolitas de anís, caramelos y en los casos en los cuales la economía así lo permitía, peladillas.

         Esta costumbre, quizás tuviera su origen en algún ritual o costumbre pagana, siendo como era para ese tipo de creencias símbolo de fertilidad dicho cereal.

         De todos es conocida la importancia que ha tenido a través de los tiempos este cereal, tan preponderante en la dieta humana occidental. Es posible que se asociase a una cierta creencia, de que si se regalaba a los demás, el neonato seria un ser fértil y que nunca le faltaría pan que llevarse a la boca (sólo es una deducción mía).

         También viene a mi memoria otra costumbre ancestral, en la cual también interviene el trigo, era en el día de año nuevo, yo recuerdo que mi madre ponía a cocer lo que aquí llamaban “grañones” que no eran otra cosa que granos de trigo con azúcar y una cascara de naranja, a veces dependiendo siempre de la economía, se les ponía leche.

         Esta costumbre también me hace pensar en algún rito pagano, nuestras madres nos decían que si no comíamos ese día los “grañones”, el año sería malo, que no tendríamos suerte y que habría malas cosechas.

         Hoy he querido traer estas dos viejas costumbres, para que los que las desconocen tengan constancia de que existieron, convencido de que tal vez a día de hoy se habrán perdido. Además quiero reivindicar el valor y la importancia que tuvo dicho cereal para mitigar las hambrunas de nuestros antepasados.

         Por otro lado pienso que es una lástima, que hayamos dejado perder tradiciones tan nuestras, y nos hallamos decantado, o dejado paso, a otras de origen Anglo-Sajón como el llamado Hallowen.

         Creo que alguien debería preocuparse de traer, o mejor dicho, sacar del baúl, viejas tradiciones que tuvo nuestro tan amado pueblo y que forman parte del acervo cultural del mismo. Son tradiciones que nos retrotraerían, a aquellos viejos tiempos, a la alegría que se ponía en su celebración, y de paso veríamos que la felicidad no es la televisión, la video consola, y mucho menos las costumbres importadas.

         Barcelona noviembre del 2009. Juan Cano Rico (El Canchollo)

 


 

PERFUME  DE  CAJONERAS  (Boñigas en Fuentero)

                  

         Pobre de mi generación, pues somos el últimos eslabones  de una cadena de individuos que cambió el olor de los campos, y digo esto por que pensábamos que el olor  a boñigas no era fértil para nuestros campos y lo sustituimos por el del gas oil. Pensábamos que era más progre, más vanguardista, pero no pensamos en las consecuencias que traería para nuestra supervivencia, tanto económica como ambiental. Las boñigas de mula o burro son biodegradables los humos del gas oil no lo son, las boñigas fertilizan el suelo el gas oil donde cae mata todo signo de vida.

         Ahora hay un tema muy candente en todos los medios, el llamado mal de las vacas locas, yo pienso que nos esta muy bien empleado por tratar de alimentar con carroña a nuestros amigos los animales. Y todo como siempre por intentar obtener mas beneficios, sin mirar las consecuencias para terceros.

         A quien se le ocurre alimentar a los rumiantes, herbívoros con algo que era alimento exclusivo de cuervos y buitres y demás animales carroñeros, con las consecuencias que ello ha conllevado, tales como el exterminio de ciertas especies que vivían de ello.

         Yo recuerdo en mi infancia que cuando se moría un animal se llevaba a un lugar determinado lejos del casco urbano, para que allí hiciesen su labor de reciclaje buitres, águilas y demás especies afines, pero jamás para hacerlo harina que posteriormente sirviese de alimento a nuestras vacas y rumiantes los cuales convertiríamos asi al canibalismo involuntario. Animales que por otra parte solo deben comer buenos pastos y cereales no a sus semejantes liofilizados.

         Mientras que sigamos alterándolo todo, convirtiendo en carnívoros  a rumiantes, asi nos correrá el pelo, comportándonos asi siempre tendremos en nuestra contra a la madre naturaleza.

         Por eso siempre diré, que sigo añorando el perfume de “cajoneras”.

         2  del  12  del  2000.                          Juanito (El Canchollo).

        


 

LAS MAQUINAS DE DISCOS  (Juke Box)

 

         Aquellos aparatos, que en su momento eran la más alta tecnología que nos llegaba de los americanos. Fueron la revolución músico-cultural de la juventud de mi época, entendiendo el contexto del tiempo que nos tocó vivir, pues entonces el poder adquisitivo de la juventud no era ni mucho menos que el de ahora.

         Entonces nuestras economías no nos permitían hacer una inversión en un tocadiscos o pik cut, como entonces solía llamársele, y mucho menos comprar los discos con los cuales hacerle sonar. Un lujo que por aquel entonces estaba reservado solo a unos pocos privilegiados. El único recurso que nos quedaba a los chavales de mi generación, era acudir a lo que en el mundo anglosajón llamaban, “Juke Box”, sinfonola o maquina de discos en nuestra lengua.

         Los establecimientos que los poseían tenían una temática de canciones, que iban en consonancia con el tipo de clientela que los frecuentaba. Así  por ejemplo teníamos, El Prado, el hostal de Caurin y el bar Sol que tenían un amplio repertorio de canciones del tipo Pop Rock, y por otro lado estaban  los que ofrecían española y lo que se dio en llamar Flamenco Pop.

         Fueron unos aparatos que contribuyeron a difundir, un tipo de música, unas costumbres, una manera de vivir acorde con las corrientes e influencias que nos llegaban del resto de Europa, en una palabra proletarizaron la música.

         Hoy pienso, donde estarán aquellos viejos aparatos que hicieron soñar a toda una generación con un mundo mejor, distinto y más humano del que hasta entonces conocíamos.

         Es por esto que al igual que a las viejas marcas de coches o motos, se les rinde un día de homenaje, también debería haber un día en que se les rindiese homenaje a aquellas maquinas que tan felices nos hicieron a los melomamanos de aquellos años 60- 70, por lo mucho que nos hicieron soñar, vagar en el “espacio”, que pensáramos en que vendría un tiempo mejor y más llevadero. Que nos hicieron sentir toda la gama de ilusiones de la cual la música suele ser portadora.

         Gracias a Pedro (bar Prado) a Jose Cannobis (bar Sol) y a los Caurin, por proporcionarnos en aquellos años, las bellas canciones de Beatles, Rollins Stone, T.Rex, Creedence Clearwater Revival y muchos otros que formaban aquella revolución músico-cultural.

 

         Barcelona 7/ 8/2000. Juan Cano Rico (El Canchollo)

 


 

LA “ESPANTASMA” (Él Fantasma)

 

Presumiblemente y bajo mi punto de vista, este vocablo debe ser la deformación y posterior unión de las palabras “espantajo” y fantasma. Muy usada en Fuente el Fresno para referirse a una especie de  “espectro” “trasgo” o cosa sobrenatural, habitualmente nocturno.

         Se nos decía de pequeños, que a partir de las doce de la noche no debíamos andar por la calle, pues era la hora en que empezaban su actividad las “espantasmas” la creencia popular las dibujaba, tapadas con una sabana, un farol pendiendo de su mano y arrastrando cadenas. Se decía de ellas que eran seres de gran agresividad, algunos armados de cuchillos o bien con un  hacha, lo cual hacia que corriera peligro la integridad física del desafortunado que  se cruzase en su camino.

         Después con los años, mis padres y los mayores me explicaron, que dichos seres no eran sobrenaturales, no eran ni más ni menos,  que lo que en La Fuente llaman “un querido”. No eran otra cosa, si no el señor que iba a calentarle los pies a alguna pobre mujer, falta de calor humano en las frías noches manchegas, ya podía ser viuda, soltera, casada con el marido ausente. Esto siempre se trató de mantener en el anonimato, pues parecía deshonroso para el pueblo darlo a conocer, era como airear los trapos sucios fuera de la familia.

         Pero quede aquí constancia de, que lo que nos causó tanto terror en las largas noches de invierno allá por nuestra infancia, no era otra cosa que un humano, al cual la debilidad de la carne llamaba, y que para guardar su anonimato, tal vez se embozaba en una capa o pelliza, y un amplio sombrero para cubrir su rostro. Pero que la fantasía popular, se encargó de añadirle estrambóticos aditamentos, amén de un sin fin de leyendas.

         Hoy es impensable, que en los tiempos que corren y con los medios de que disponemos, que alguien recurra a tal esperpento para tener acceso carnal con una mujer u hombre.

         La mucha represión nos daba aquello, y la excesiva libertad, nos da cosas quizás peores. Algunas de ellas convergen en la misma finalidad, pero eso sí, sin las “espantasmas”.

 

 

         B-C-N. 19/2/ 2010. Juan Cano Rico (El Canchollo)

 EL ROBLEO

 

Este es uno de los lugares que la mitad de mi generación recordara, allí nos llevaban nuestras madres cuando tenían que hacer la colada en el arroyo que por allí pasa.

Era un sitio idílico lleno de juncos y zarzales, junto a la huerta de la tía Catalina enfrente mismo de la huerta de Giordano (el Tabonero). Allí el agua corría cristalina y fresca, sólo había que escarbar en el suelo y el agua manaba, también recuerdo el olor a poleo, a espliego y a toda la vegetación allí existente.

Uno de mis sitios favoritos era la peña gorda, donde mi hermano y yo jugamos tantas y tantas veces; la huerta de la tía Catalina, donde yo fui a refugiarme en una ocasión que se escapó la borrica (mi madre y mi hermano se fueron tras ella instintivamente sin echar cuentas de que yo me quedaba solo) debido a que le había entrado “la mosca”.        

La huerta de Giordano el Tabonero era otro de los lugares al que yo más cariño le tenía, pues a la sombra de sus higueras y de sus álamos nos echábamos la siesta en el verano mientras la ropa se secaba. Después por la tarde tocaba aseo personal, antes de marcharnos mi madre nos hacia meter en el arroyo a pelo limpio y, con un estropajo de esparto y jabón verde nos dejaba como nuevos (pero qué bonito era todo aquello), regresábamos por la tarde al pueblo en el burro/a, que era el único medio de transporte que teníamos en casa.

Después de trascurridos cerca de cuarenta años, he vuelto a estos parajes y me he llevado una gran decepción, el charco que nos sirvió de piscina a mi generación, cuando éramos adolescentes, ha desaparecido, también los zarzales, las higueras, los chopos y toda vegetación allí existente, todo por mano del hombre, pues era molesto para el cultivo mecanizado.

Lo único que se había salvado era la huerta de la tía Catalina y gracias al que por ese tiempo era su dueño, un amante de la belleza y el medio ambiente. Este señor suegro de un amigo mío de la infancia, se le conoce como el Pintorcillo.

 

         Barcelona, Mayo  del 2000.                               Juanito  (El Canchollo)

 


 

 ¿Y  DE NUEVO?  MI PUEBLO

 

         Hoy después de once años de ausencia, he sentido el mismo palpitar en  mi corazón al volver a verte, ha sido una alegría tan solo ensombrecida por la tristeza de ver tu casco antiguo tan desierto, semi abandonado, ese barrio donde yo nací y crecí junto a mis hermanos, donde practique mis primeros juegos, hoy invadido por una soledad fantasmal. Las calles en otro tiempo llenas de vida, ahora parecen la quietud de un cementerio. Hecho a faltar la marabunta de niños jugando a la salida de la escuela, falta el germen de la sabia nueva, los retoños que eran la alegría de cada casa de cada esquina de cada calle, esa juventud que ponía luz y color a aquellas calles hoy oscuras y tristes, hoy no puedo mas que sentir la añoranza de lo que en otro tiempo fue.

         Por otra parte toda esta fuerza demográfica se ha trasladado a barrios completamente nuevos en las inmediaciones del antiguo casco, lo cual es reconfortante, ver como la juventud no se ha dado por emigrar como hicimos los jóvenes de los años sesenta y setenta del pasado siglo.

       Han creado barrios nuevos la mar de preciosos rompiendo con la estética y con la imagen que yo guardaba en mi recuerdo, a Dios gracias para mejor, pues han construido bellas y confortables casas para vivir y no cuadras para mal criar que es lo que en mi generación tuvimos.

         Hoy mi pueblo es una entidad de la cual me siento orgulloso, pues ha progresado y mucho, máxime cuando otros pueblos caen en el olvido y la despoblación. De esto último soy fiel testigo, pues soy gran conocedor del Maestrazgo turolense el cual sufre en sus maltrechas carnes el abandono de sus hijos hacia las grandes ciudades.

         En fin que después de once años de ausencia mi viaje a sido reconfortante para mi espíritu  Fuentero, me ha llenado de satisfacción ver como sus actuales habitantes prosperan (no sin su esfuerzo por supuesto) Dios llene de prosperidad y bendiciones a esta tierra que me vio nacer.

         Barcelona  18 del  6  del 2005.           Juanito (EL Canchollo).

 


 

CAMPOS   DE   LA   MANCHA

 

       

        Las lanceoladas hojas de tus olivos, no me dejan ver tu belleza (aunque ellas sin saberlo forman parte de ella).

        Al igual que recatada moza, esconde sus atributos y sus líneas detrás de su vestido, asi ocultas tú la tuya entre ramas de olivos y viñedos.

        Me gustaría ser ave para poder admirar todo lo que te rodea, que nada me impidiera verte en tu plenitud. No obstante conservo en mi retina, todo cuanto me has permitido ver hasta ahora.

        Tus olivares, salpicados por alguna que otra huerta (o lo que en otros tiempos lo fue) tus campos pigmentados por el verde de tus viñedos, y de tanto en tanto algún trigal que pone color oro a tu piel.

        He recorrido tus caminos, me he impregnado del polvo de ellos, del sonido de tus campos, de tus aromas, de tus perfumes, de tu hermosura, de tus gentes, de tu luz y tu color.

        Hoy me siento satisfecho, de los buenos ratos que contigo he pasado, y solo pienso en volver para estar junto a ti, mi bella mi amada tierra manchega.

                                Fuente el Fresno Septiembre del 2007. Juanito (el canchollo)


 

LA  AVENTADORA 

 

         Caminando un día un loco y romántico individuo, natural de ese bendito pueblo (Fuente el Fresno), tropezó en las inmediaciones de un chalet, llamado el “Relax”, con lo que aquí se llamaba en otros tiempos, una corralilla (o sea una casilla de era). Una cierta curiosidad le llevo a asomarse por un agujero, que habían practicado en su muro, con gran asombro observo una vieja aventadora que alli dormía en silencio, abandonada en aquella casilla oscura y lúgubre. Los jóvenes que alguna vez pasaban por allí, no valoraban  lo que allí reposaba, quizás en el olvido. No valoraban aquello que a ellos debía parecerles un artefacto prehistórico, o a lo sumo acercándose mucho a nuestra era, un artilugio de los diseñados por Leonardo Da Vinci.

Aquella pobre maquina en sus sueños, recordaba cuando ella no era un trasto inútil y olvidado, soñaba cuando sus mecanismos, al igual que maquinaria de reloj suizo, funcionaban al unísono, haciendo girar las aspas de su ventilador, mecer sus cribas, subiendo la mies por su elevador, y como no, ver como se llenaban costales y costales de trigo, tantos como para dar de comer a muchas familias.

         Aun resonaba en sus chapas el claqueteo de su motor de dos tiempos, aun recordaba  las gotas de sudor de los trabajadores que la hacían servir, escuchaba en su sueño el relincho de las mulas en la era, el canto del trillaor encima de las trillas triturando la parva de mies.

         Pero ella no dejaba de preguntarse ¿Por qué? Después de haber sido tan útil, quedaba relegada al olvido, esperando una muerte casi segura. Todavía albergaba la esperanza, de que por alli pasara algún loco romántico, que recordando tiempos pasados, la trasladara a donde ella se merecía, que no era ni mas ni menos que algún museo etnográfico, donde también tuvieran cabida, tantos y tantos útiles y herramientas hoy en desuso, pero que conservan parte de nuestra historia, de nuestro pasado, de cómo vivieron nuestros padres, nuestros abuelos. En definitiva ella quería formar parte de la historia de fuente el fresno.

 

         Fuente el Fresno 4 de Septiembre del 2007. Juanito (El Canchollo).

 

 


 

UN  PASEO  EN  LAS  PEDRIZAS                                                          

 

         Hoy por fin he colmado mi ansia de conocimientos, gracias a un buen hombre cuyo nombre es Álvaro. De la mano de este Cicerone montano he podido recorrer toda la cresta de las pedrizas, desde los Morrones a la pedriza del Fijo, desde el Piruétano  a Valhondillo.

         No encuentro palabras para agradecer la labor didáctica, y la paciencia de este chico, que aún no siendo de mi generación, supo allanar esas pequeñas diferencias de la edad.

         Fue una mañana enriquecedora, mis ojos nunca olvidarán la borrachera de paisajes, de cerros, de fuentes y manantiales que llegué a tomarme. Sobre todo hizo en mi mella, el cerro Del Castillejo, en el cual según me han dicho existe un yacimiento arqueológico (que según yo deduzco debe ser de época árabe) el cual lejos de estar protegido como bien cultural, esta abandonado a su suerte. Siempre había oído nombrar a mis mayores topónimos como la Cucharera, las Mesas del Primo, la pedriza el Rincón, la pedriza la Larga, el cerro las Lanchas, el del Tesorillo, pero nunca tuve la oportunidad de estar en ellos (como suele decirse tan cerca pero tan lejos).

         He podido confirmar la idea que tengo sobre mi pueblo, y aún considerándolo bonito, me atrevo a decir que es un sitio privilegiado ¡quien posee  montes como esos! y al mismo tiempo tiene toda la llanura manchega a sus pies.

         No solo quiero agradecer la labor de Álvaro, también les estoy agradecido a: Teodosio Candiles, el cual se ofreció con su Patrol  para hacer dicho recorrido, a todos los jubilados que se sientan en los bancos de la Plaza del Carmen, por sus enseñanzas y asesoramiento sobre topónimos de cerros y de fuentes. Entre ellos y este joven me han hecho sentir, toda la felicidad que un hombre enamorado de su tierra pudiera sentir.

 

         Fuente el Fresno  2 de Septiembre del 2007.  Juanito (EL Canchollo).

 


 

PEDRO  VALDELOMAR

 

         En Fuente el Fresno siempre será recordado como Pedro “Bonifa”,  y más aún por mi generación.

         Era un hombre culto, educado, de modales exquisitos y de una amabilidad, por encima de la media, me atrevería a decir fuera de lo común para aquellos tiempos.

         Él era por decirlo de algún modo, el alma de la plaza, a él no había ningún acontecimiento que se le escapara (por lo céntrico de su negocio) ya podía ser un bautizo, una boda, cuando se trataba de esto último, siempre estaba al quite para gritar ese “vivan  los novios”  y de paso lanzar unos puñados de caramelos con los cuales la chiquillería disfrutaba.

         Siempre tenía esa frase amable con la cual animarte, su carácter dicharachero y bonachón hacia que la plaza cobrase vida, alegría y color.

         Su tienda estaba dedicada a la venta de frutas, hortalizas, helados, frutos secos, prensa y chucherías. Además de todo esto Pedro cuando llegaba el invierno (por Todos los Santos) sacaba su hornillo de asar castañas a la plaza, y al grito de “calentitas, calentitas” ofrecer su producto al transeúnte en aquellos típicos cucuruchos de papel estraza.

         Los domingos solía alternar sus múltiples quehaceres con el de su cesta de mimbre, la cual repleta de pipas, cacahuetes, altramuces y caramelos, paseaba por los pasillos del cine Aragonés antes de empezar el Nodo y en el descanso.

         El fue el único sacristán que sabia rezar en latín debido a su paso por el Seminario.

Regentó la primera compañía de decesos de mi pueblo (aquí llamada “los muertos”) la cual ostentaba el sugerente nombre  de El Limite. S-A (actualmente regentada por Tere su hija).

         Debido a sus conocimientos de la liturgia en Latín, era el que más clientes tenia, pues las gentes sabían que perteneciendo a su compañía, tenían asegurados los rezos de nueve días en dicha lengua, todo lo cual en  aquellos tiempos estaba muy mirado, pues la liturgia en lenguas vernáculas aún no estaba al huso, y si lo estaba era desde hacía muy poco.

         Con su muerte toda la plaza se resintió, fue un mazazo, pues con él se fue la frase amiga, la sonrisa, el buen humor, el quehacer de aquellos inolvidables años, se fue la figura más emblemática de la plaza durante una generación. Hoy cuando paso por allí, frente a lo que fue su negocio, aún me parece verlo y escucharlo, con su saludo siempre cordial, con su frase amable, tan dicharachero como él solía ser.

 

         Descanse en la paz del Señor por siempre, Pedro “Bonifa” el bien se merece un grato recuerdo  de todos los que le conocimos. Yo modestamente he querido con mi pluma rendirle un pequeño homenaje, que espero contribuya a rememorar su figura y el buen recuerdo que dejó

en todos nosotros.

 

Barcelona 25/7/ 2009. Juan Cano Rico (El Canchollo)

 


DIONISIO CALAVA

 

         Dionisio Casanovas Rubio, este es el nombre de ese respetable hombre que todos en Fuente el Fresno conocemos con el cariñoso apodo de “Calaba).

         Este buen hombre amigo de todos, sencillo, accesible, de buen trato, persona altruista hasta el extremo de ser donante de sangre desde hace un montón de lustros, tanto es así que tuvo el honor de ser presidente de la Hermandad de Donantes Altruistas de la provincia de Ciudad Real, hasta hace no muchos años.

         Pero vayamos a los orígenes de este buen señor, yo le recuerdo en mi infancia, cuando él hacía de sustituto a Don Ricardo en una escuela que estaba situada en la Plaza Vieja (Que era una Habitación). Pero su carácter adusto y su excesiva rectitud hacían que los críos no quisieran asistir a las clases impartidas por él (lastima, ellos se lo perdieron, pues es persona de vastos conocimientos y una extensa cultura).

         Su casa (la de sus padres) estaba situada enfrente de la que entonces habitaba Don Cristino Sánchez de la Nieta, donde da comienzo la calle Real, muy próxima a lo que fue la torre del reloj. Albergaba dicha casa una fábrica de gaseosas que en aquellos tiempos se llamó La Pitusa, también había una churrería que atendía su tía Gertrudis, al fondo del patio, debajo de un tejadillo tenían la caldera de freír los churros y el mostrador, todo lo cual era atendido por Gertrudis muy de mañana.

         Dionisio colaboró en todas estas tareas del negocio familiar, pero sus ganas de prosperar le llevaron por otros derroteros, para así emprender su propio negocio. Primero abrió una tienda en la calle Feria (hoy Melchor Cano) trabajando en colaboración con un sastre de Madrid, que venía regularmente a tomar medidas de trajes, chaquetas, americanas y otros encargos.

         Contrajo matrimonio con una distinguida señorita (Q-E-P-D) que tenía su negocio (mejor dicho el de su madre Srª viuda de Sánchez, aquí por todos conocida como Justi) en lo que en la Fuente llamamos Las Cuatro Esquinas.

         Con el paso de los años Dionisio  cambió la ubicación de su negocio a la calle Real, frente a la tienda de su suegra, ampliándolo a relojería, electrodomésticos, y con el tiempo hasta muebles de cocina.

         Recuerdo su etapa de concejal, él era el concejal de los pobres, pues siempre trató de prestar servicio a los más desfavorecidos.

         Por otra parte quien entraba en su establecimiento nunca se iba de vacío, pues era un hombre que confiaba en la honradez de los demás, si le decías no puedo llevarme esto, él te decía, tú llévatelo que ya me lo pagaras cuando puedas. Hablo en pasado por mi ausencia y por que describo una etapa de mi lejana juventud, pero Dionisio aún y por muchos años Dios lo quiera, sigue regentando su negocio con la ayuda de sus hijos,

especialmente Dioni.

         Hoy podríamos decir de él, que es de los “últimos de Filipinas” pues Las Cuatro Esquinas quedaron solas, ya no están Moisés y la Aurelia, Baldomero Peral, Braulio (éste último y Aurelia afortunadamente entre nosotros) todos aquellos que formaban la gran “familia” de tenderos, que en sus ratos de ocio iban a tomar el sol y a charlar un rato a Las Cuatro  Esquinas.

         Hay gente que sólo quiere ver en éste hombre, sus tendencias políticas, que pueden ser mejores o peores que las de otros, pero yo sólo quiero desde estas líneas que se mire al hombre y sus buenas obras, en definitiva a la persona. Que sirva mi reconocimiento desde este pequeño espacio que yo le dedico, para elogiar su labor, su grandeza, todo lo cual no debe ser anulado por credos ni militancias, pues buena gente la hay hasta en los sitios más insospechados.

         Donde quiera que me encuentre tendré el grato recuerdo, de un paisano mío afable, buena persona, amigo de echar una mano y hacer un favor a los demás.

         Éste hombre al igual que otros paisanos míos, tiene en su haber tantos meritos, que yo me atrevería a reivindicar, que de alguna manera le sea reconocida su buena labor y su admirable trayectoria.

 

 

         Un abrazo Dionisio.

         Barcelona 20/7/ 2009. Juan Cano Rico (El Canchollo)

 


LA  DEMOLICIÓN  DE  LA  TORRE

 

Con tristeza observo como por desconocimiento o falta de información se obvia o tergiversa un hecho del que yo fui testigo: me refiero a la demolición de la torre de la iglesia del Carmen.

 

Yo, debido a mi edad y al hecho de que era verano (no había colegio), a lo inquieto de mi carácter, siempre estaba en los sitios donde sucedía algo de importancia.

 

Observo como el muy respetado y por mi admirado autor de esa magnífica obra que es la historia cronológica de Fuente el Fresno, pues bien nos deja en suspenso en tanto a la suerte que corrieron los cigoñinos al caer de la torre.

 

Yo quisiera puntualizar  sin que sirva de enojo a dicho Sr. que como he expuesto anteriormente y debido a que estaba siempre por medio, puedo dar fe al igual que otros muchos de mi edad, que los cigoñinos no murieron en su caída, fueron llevados al patio de la fonda de Regino: allí pude presenciar como vomitaban anfibios y reptiles que después acto seguido volvían a engullir.

 

También fui testigo de cómo los cables eran amarrados a un árbol de la puerta de Severiano el carnicero ( C/  del Río), el cual quedó torcido por la fuerza que tuvo que soportar.

 

Puedo incluso recordar la intervención de la Guardia Civil, que con sus viejos mosquetones efectuaban disparos sobre puntos estratégicos de la torre para ver si asi la hacían caer.

 

También conocí en mi infancia a uno de los albañiles que participaron en su construcción y más exactamente en la colocación de la  pizarra que le servia de cubierta (se llamaba Juan  y tenía una tienda en la calle el Altillo) todos lo conocíamos como el tío” Zurrete”.

 

La trócola con la cual se demolió la torre fue la misma que se empleó para subir las campanas de la iglesia de Santa Quiteria (era una trócola de manivela que tenia que ser manejada por dos operarios).

 

Con esto sólo pretendo (humildemente) hacer notar al Sr. Casero que hay detalles que no pueden ser consultados en los archivos si no en la memoria viva de las gentes.   

 

         Un abrazo:  Juanito ( El Canchollo).       Barcelona, 17 del 11  del 2001.

 


VARELA

 

         Guardo memoria de éste señor, de cuando la plaza  Nueva tenia toda la gracia, vida y animación de los cuales hoy está desprovista.

         Tenían allí sus negocios gentes respetables como lo eran, Afrodisio Ureña, Pedro Valdelomar (Bonifa) Severiano el carnicero, Dionisio Sánchez,(en lo que hoy es el bar La Plaza) el bar de Candiles, el de Rufino, el del Jaeno y, justo haciendo esquina y enfrente a Dionisio Sánchez, tenia el señor Varela su tasquita, cuyas dimensiones no permitían excederse con sillas ni veladores. En la parte trasera, entrando por la puerta de lo que era su domicilio, en la primera habitación, que daba a la calle (entonces calle La Feria) tenia Varela una churreria, la cual atendía desde muy de mañana.

         Era un hombre de carácter fuerte y acido, aunque sus clientes siempre los trataba  de manera formal y correcta.

 

         Era un hombre luchador, trabajador nato, su sustento y el de su familia lo conseguía a base de mucho esfuerzo y sudor, por la mañana tenia que madrugar para atender su negocio de churros y, durante el resto del dia su pequeño bar, a veces hasta altas horas de la noche, hasta que los últimos borrachos recalcitrantes se marchaban a dormir.

         Eran otros tiempos, en los cuales allí la vida bullía, los antes citados formaban un ejercito de afecto, de familiaridad, por decirlo cariñosamente

eran como una familia. A medida que fueron desapareciendo, la plaza fue perdiendo su encanto, el primero que de allí se nos marchó fue Varela, pero quien verdaderamente animaba la plaza (que en su momento dedicaré una pagina) era Pedro “Bonifa”.

         Tengo aún en mi recuerdo la cantidad de tratos que allí se cerraban tanto de venta de burros (mi amigo Triana) como de ganado (Salerito Regañaos y Caribe) tanto por parte de tratantes locales, como los venidos de otros puntos de la geografía hispana.

         Así estas tasquitas, como la del tío Varela o la de Rufino sirvieron como lonja de contratación y, centro donde celebrar lo que aquí llaman “alboroque” que no era otra cosa que, la “convida” que se llevaba a efecto cuando se cerraba un trato, y el vendedor percibía su dinero. El dicho alboroque era  acordado antes de cerrar el trato y a cuenta de quien corría.

         Después de fallecido Varela, el sitio que ocupó su tasquita fue reconvertido en estanco-papelería. A dia de hoy creo que ningún negocio ocupa el pequeño local que a mi tantos y buenos recuerdos me evoca.

         Vaya para este hombre, que formó parte de la historia de mi pueblo, mi más respetuoso recuerdo. ¡descanse en paz Varela!.

 

         Barcelona  agosto del 2005. Juan Cano Rico (El Canchollo)

 


 MOISES EL PESCADERO

 

 

Tenía este buen hombre una pescadería -frutería en el sector llamado Las Cuatro Esquinas: era el clásico comerciante manchego un poco frío en trato y muy perspicaz.

 

En fin, a lo que vamos. Moisés Arroyo Román, que así se llamaba este señor, quedó manco de un brazo debido a un accidente pirotécnico (estaba tirando cohetes la víspera de la feria de Septiembre).   

 

Recuerdo que el día que perdió su mano yo estaba (como cada vez que había feria en mi pueblo) con todos los niños viendo como terminaban de montar las atracciones en el “Prao”, cuando empezaron a sonar los primeros cohetes. A mi me entró el pánico irrefrenable que sentía hacia las explosiones de los mismos. Me marché corriendo a mi casa y al pasar por Las Cuatro Esquinas vi el revuelo de gentes y supuse que algo malo había pasado (después supe del trágico suceso) y asi fue como Moisés quedó manco.

 

Pero adentrémonos en la vida de este personaje típico de Las Cuatro Esquinas. Gran aficionado a los toros, seguidor a ultranza de Manuel Benítez” El Cordobés “, pasaba muchas de sus horas de ocio discutiendo acaloradamente sobre temas de tauromaquia.

 

Ayudado por Aurelia “su mujer”, regentaban la única pescadería-frutería que había en mi pueblo por aquellos años de mi infancia. Yo siempre acompañaba a mi madre en sus compras a donde Moisés y después” an ca” Baldomero Peral, que era un establecimiento de ultramarinos situado enfrente, un señor de carácter muy ácido y trato no menos áspero, después marchábamos a la carnicería de Afrodisio (señor bastante cariñoso con los niños y de carácter afable).

 

Moisés y su familia eran unos grandes luchadores. No sólo atendían su negocio de pescado y frutas,

Los domingos se dedicaban a hacer limonada y una especie de helados fabricados con una barra de hielo a la cual, con un aparato parecido a los cepillos de carpintero, arañaban lo que hoy llamaríamos hielo frappé, al cual ponían un jarabe con varios gustos a frutas: el producto del trabajo y la laboriosidad de Aurelia sus hijos y su marido eran vendidos en la plaza nueva los domingos y festivos estivales. También atendían otras labores, como castañeros en invierno o vender cacahuetes y chuchearías en el cine, aunque esto último lo alternaban con su competidor (Pedro Bonifa).   

 

Por lo demás, se que después su hijo Modesto fue el encargado de tomar el relevo del negocio de pescadería-frutería, en el cual permanece pero ahora ubicado en el “prao de abajo”. 

 

Y esto es a  grandes rasgos de este  hombre y su clan familiar que en su tiempo  pusieron alma y animación a lo que en su día fueron Las Cuatro Esquinas.

 

 

Barcelona, 2 de Septiembre de 2000.                 Juanito (El Canchollo).

 

 


LA CUESTA LAGARTO

 

         Tomaba  nombre coloquialmente del apodo de un herrero que allí tenía establecida su fragua  y su  casa.

        

         Personaje de reciedumbre manchega, sólo tenía una debilidad (fumar tabaco), lo cual le llevó a entablar una buena amistad con mi padre (no fumador) pues estuvieron juntos en el frente y mi padre les cedía su ración de tabaco unas veces a él, otras a Paquillo y otras a Chacalo el herrero. Era tal el grado de amistad, hasta el punto que en su fragua, cuando se nombraba el apodo Canchollo se acababa toda duda acerca del asunto que allí te llevaba. Normalmente nosotros de críos solíamos ir a que nos pusieran algún rejo a los trompos y a que nos fabricasen algún aro de gancha con asones de cubos.

 

Cuando llegabas a dicha fragua encontrabas a Lagarto con su sempiterno cigarrillo y su inseparable bilbaina: te preguntaba de no muy buen carácter, qué es lo que te llevaba a distraerlo de su labor de aguzar rejas, cuando le decías qué te llevaba allí y que eras hijo de José Cancholla obtenías por respuesta:”tratándose de José el Canchollo lo que haga falta”.

 

Era un personaje genuinamente “ Fuentero”, sólo había que esforzarse un poco para entender su carácter seco y rudo, un hombre que pasó por una guerra cruel (al igual que mi padre y muchos de su generación), que después se queda sordo, quizás esto último es lo que más influyó en su carácter.

 

Tenía otros vecinos la cuesta Lagarto (ahora Dr. Fleming), allí vivían Amaliejo el Boticario, los Cara Lunas, los Castellanos, también daban las portadas del corral de Paquillo, del de Nemesio Casero (las Felicianas), lo que entonces llamaban la sindical que también albergaba F.E.T y de las J.O.N.S. Y cómo no, por último allí daban las puertas traseras de una panadería perteneciente a todo un personaje, aficionado a los toros y fanático  del Viti como lo era Armillita (Campeche) que por los dos apodos era conocido. De él aprendí el dicho “de Algeciras fue Carancha, de Cádiz el Marinero y de la ciudad de Sevilla el Gallo y el Espartero saleiro”.

 

Barcelona 20 de Mayo de 2000.                                 Juanito (El Canchollo). 

     

                                       DUST  IN   THE  WIND

 

                   Asi decía una bella canción de los años setenta (para mi una de las mejores baladas que se han interpretado), decía así “cierra tus ojos que ves” nada, por que eso es lo que somos, solo polvo en el viento.

         En verdad que a veces uno se pregunta, por que tanta envidia, por que tanta falta de respeto hacia nuestros semejantes, por que tanto odio entre los miembros de una misma  familia, por que la lucha por hacer de menos a otros, por que enriquecerse unos a costa de otros, asi tantos y tantos por ques como para llenar cien paginas.

         Si pensáramos un poco y viéramos que solo somos animales, tan solo con la diferencia de que poseemos la capacidad de aprender un lenguaje, de tener un más o menos cultivado intelecto, por lo demás nuestro comportamiento se aleja bastante del de cualquier animal y no para mejor si no para peor.

         Nunca se vera devorarse a dos cachorros de la misma camada, pero si que se puede ver a humanos hijos de la misma madre tener una lucha fraticida u odiarse a muerte.

         Si poseemos el don del pensamiento y la palabra por que no lo utilizamos en hacernos el bien, por que nos odiamos, por que pasamos parte de nuestra existencia haciéndonos la vida mas difícil de lo que verdaderamente es.

         Si pensáramos que somos un átomo con respecto al universo, que nuestro paso por este mundo es efímero, que en esta vida vivimos de prestado, que solo somos eso “polvo en el viento”. Quizás si nos mirásemos desde fuera, si nos observásemos y observásemos todo cuanto nos rodea, veríamos lo frágiles que somos, lo ínfimos, lo ridículos que resultamos con respecto a la grandeza del universo.

         Si fuésemos superiores no necesitaríamos del aprendizaje, ya naceríamos sabiendo hablar, pensar y andar. Yo he visto nacer aun ternero y a las pocas horas erguirse y caminar, luego la naturaleza nos dice que somos más indefensos y torpes que los animales “y tan grandes que creemos ser”. Por si fuera poco los animales nada mas nacer entienden el lenguaje de sus madres y su instinto les hace mantener una especie de simbiosis con su progenitora, cosa harto difícil en una vulnerable cría de humanos.

         Es tanto asi que pensamos que somos el sumun del universo, que somos los elegidos y no somos más que uno de los miles de animales que tiene nuestro planeta. Y es por tanto que todos los delirios de grandeza que padecemos deberíamos analizarlos y sopesarlos a la baja , solo entonces veríamos lo que somos “polvo en el viento”.

 

         26  del  11  del  2000.                        Juanito  (El Canchollo).          


 

FUENTEROS INSIGNES

 

                   VALENTIN LEBRUSAN (Busca Líos)

 

Conocido cariñosamente como “Busca líos”, aunque en mi infancia era más conocido como Valentín el de las “arradios”, tambien se le conocía con el mote  familiar de, “Siro”.

         Procedente de una familia honrada y trabajadora, su juventud transcurrió junto al horno de pan que regentaban sus tíos, en el cual pasó a formar plantilla su hermano Pedro, él tomó otros derroteros, y con un amplio sentido de lo que hoy llaman marqueting y una visión de futuro que, se adelantaba a su tiempo, se dedico a la venta de aparatos de radio. Y más tarde a ese gran invento del siglo XX, las televisiones o televisores, llámeseles como quiera. Aún recuerdo verlo allá por mi infancia-adolescencia, subido en lo alto de los tejados colocando antenas y, tirando hilo de dos polos (aún no se había inventado el coaxial).

         Cuantos pastores y gentes que vivian en el campo fueron clientes suyos, adquiriendo en su tienda aquellas enormes radios de pilas, las cuales aquellas gentes para salvaguardarlas del polvo, les hacían unas decorativas fundas de tela, algunas incluso rematadas con una puntilla de encaje.

         Él fue el que ayudó en aquellos tiempos a difundir, la audición generalizada de, programas de discos dedicados, series como, Matilde perico y Periquín, o de aquel humorista que se hacía llamar El Zorro. Creo que tanto radio como televisión tienen unan gran deuda con éste hombre, pues él aparte de ganarse la vida con dichos aparatos, ayudó a su difusión, y enseñó como usarlos.

         Recuerdo ya en mi adolescencia, la etapa en la que regentó el cine Aragonés (por entonces alternaba dicho trabajo, con el de la venta e instalación de televisores) teniendo como operador a Chaqueta el Sacristán.

Hoy cuando voy a mi pueblo (Fuente el Fresno) observo con alegría, que la tienda de Valentín  el de las “arradios” sigue en la calle Real y, que su oferta se ha ampliado a todo tipo de electrodomésticos. Y tambien siento una gran alegría de encontrarme con “Busca líos” pues sigue siendo ese hombre entrañable, amigo de todos, abierto, locuaz y lleno de vitalidad, tan lleno de esto ultimo que parece que los años no hayan pasado por él.

Un abrazo Valentín.

Barcelona 28 de junio de 2009.    Juanito (El Canchollo)


 

LA  TARTANA Y LOS TARTANEROS

 

Si como decía la canción de Atahualpa Yupanki: “carrero dicen por ahí como quien dice carreta”,  refiriéndose sin duda con ello a no confundir la herramienta con quien hace uso de ella, pues bien a pesar de que no hay que confundir carrero con carro, en este caso ambas cosas sonaban al unísono, o bien formaban una simbiosis.

Al referirme a las tartanas y tartaneros que tuvo Fuente el Fresno, hay que remontarnos a sus inicios, pues tal servicio debió aparecer con la apertura de la línea de ferrocarril  Madrid-Badajoz a finales del siglo XIX. Es posible que el primer tartanero iniciase su primer servicio con el fin de  transportar  viajeros y mercancías desde el vecino pueblo de Malagón y más exactamente desde su estación de tren.

Del primer tartanero que yo guardo memoria es del tío Imención. Este señor yo guardo  recuerdo de cuando ya el era un ex-tartanero. Señor de ideas un tanto progresistas debido a lo cual vivía un poco al margen de todo, este señor tenía cuatro hijas de un matrimonio anterior  y dos hijos que por estar muy poco por encima de mi edad  fue con los que mas me relacione. Según noticias posteriores que he tenido la suya fue la auténtica tartana que realizó aquel servicio,  pues el servicio posterior ya se realizó con carros de varas, adaptados con bolsas para transporte de mercancías.

Después vinieron otros tartaneros con los cuales tuve la suerte de viajar en su “vehículo”. Al tío Imención  le  tomó el relevo Gaspar, vivía en la calle la Feria  semi esquina al la plaza Nueva. Simultaneando el servicio con el no menos aquí conocido tartanero, al cual todos conocíamos por el apodo cariñoso de “Tabaquillo” (con este ultimo llegue a viajar en su tartana).

Después con la mecanización, el servicio quedó en manos de el hijo mayor de Gaspar, que efectuaba dicho trayecto con un camioncillo marca, Ebro. Ala vez  simultaneaba dicho trabajo tocando el saxo en una orquesta de bodas y banquetes.

Fueron gente admirable que presto un gran servicio al tránsito de mercancías y personas y como no, a las comunicaciones de aquella época, eran gente con un gran humanismo y una filosofía de la vida admirables, a ellos se les podía aplicar lo de “sin prisas pero sin pausas”. Estos señores veían pasar el tiempo al ritmo que marcaban las patas de su caballo y el traqueteo de sus tartanas.

Con esto sólo  he querido rendir un merecido  recuerdo a esos paisanos nuestros que con su sacrificio y abnegación  nos proporcionaron un servicio  que en la mayoría de veces no era recompensado como hubiera sido de desear. Ellos fueron los precursores de lo que hoy conocemos como logística y mensajería.

Aquí en la tierra en la que actualmente  trabajo y vivo se les guarda una reconocida memoria, aquí su nombre era “Traginers” y el día “dels tres Tombs” (día  de San Antón) desfilan con sus tartanas y sus “riatas” de mulas

enjaezadas.

Que vaya para todos mi mas cariñoso recuerdo.

Barcelona.   Juanito  (El Canchollo)


CLODO

           

Clodo es el diminutivo cariñoso con el cual se conoce en mi pueblo a ese gran hombre que es Clodo Villanueva Fernández.

Este señor tenía un obrador  de pastelería en la calle Real; al cual en mi infancia acudía con mi madre para elaborar los mantecados de Navidad.

Pues bien este  hombre a base  de tesón y, mucho trabajo y vista comercial supo labrarse un puesto en el campo de la hostelería,  que en mi pueblo estaba por descubrir: se trataba de los banquetes de bodas, bautizos y comuniones.

En mi recuerdo esta aquella cena que preparamos en una quintería de Arenas de San  Juan, nunca nos dijo para quien era (pero como dice el proverbio extremeño) no preguntes por saber que el tiempo te lo dirá y el tiempo nos lo dijo era para “Blas Piñar”  a la sazón jefe de falange o de una facción de la misma.

Como olvidar la cantidad de bodas  que serví con él, cómo olvidar un tiempo que económicamente para mi fue tan difícil, trabajando para Clodo llenaba mi vacío estomago , me ganaba para poder ir al baile, y como no para ayudar a mis padres .

Pero esto ultimo me aparta del personaje que es lo que me mueve a escribir y a recordar buenos momentos, tales como las bodas en Ballesteros, sin luz eléctrica, sin más agua que la del pozo, el desayuno de migas con chorizos a las seis de la mañana, sin olvidar a los músicos que eran una saga  de músicos artesanos, sin instrumentos eléctricos sin micrófonos, solamente un batería dos acordeones, un saxo y un trompeta (todos ellos de Miguel- turra).

O bien las bodas en Urda  con los dos  banquetes separados  en uno la familia del novio en el otro la de la novia. Contigo trabajábamos de lo lindo, pero lo hacíamos a gusto pues sabias mandarnos con cariño, con fraternidad a veces como si fuésemos de tu familia. Creo que esa relación tan cariñosa  y al mismo tiempo tan respetuosa  que hubo entre nosotros no se ha  olvidado, pues cada vez que he regresado a mi pueblo y te he visitado tu no has podido ocultar la cara de alegría y satisfacción, quizás debido a los a los buenos recuerdos que nos unen a todos los que disfrutamos trabajando   a tu lado.

 

            Barcelona, 7  del 11  del 2000.                        

 

Juanito (el Canchollo).     


MARIA LA BOLLERA

 

         Allá por los años 50-60 del pasado siglo, habiten mi pueblo una mujer menudita, nerviosa, mejor  dicho activa, vestida a la usanza de aquellos tiempos, ropa oscura, pañuelo del mismo color cubriéndole la cabeza. Pulcra y de una honradez indiscutible.

         Esta mujer además del adjetivo que da titulo a esta pagina (que no quiere decir lo que algunos malpensados pudieran creer) tambien se la conocía, como Maria la “Chucha” pues de todos sabido en Fuente el Fresno que se suele poner este mote a todos los originarios de Daimiel.

         Pues bien ésta buena mujer, se dedicaba a recorrer las calles de mi pueblo con una cestita de mimbre, bien surtida de productos de bollería-pastelería, los cuales elaboraba con mucho esmero “Clodo”. Siempre a las 17h. 17’30, que era la hora cuando los niños salían de la escuela y, al llegar a sus casas se disponían a tomar la merienda. En mi caso, había días  que mi madre podía darnos el pequeño placer de comprarnos un borracho o algún bizcocho, pero la mayoría de veces “no se podía” pues en mi casa la economía no era muy boyante y, la faltriquera de mi madre siempre andaba mermada.

         Por esto si hoy ha venido a mi memoria, la labor que aquella mujer hacía, es por que ella fue lo que hoy llamaríamos encargada de logística, marketing y difusión, de lo que hoy se han dado en llamar, snack, entiéndase Foskitos, Bimbillos, Tigretones y demás porquerías que nunca llegarán a tener el valor nutritivo y la calidad, de aquellos que Clodo elaboraba con delicadeza y maestria en su obrador de la calle Real, para posteriormente ser vendidos por Maria y los que no en su tienda.

         Hoy espero que algún paisano de mi generación se acuerde de esta entrañable figura, que fue típica de las tardes de invierno fuenteras, hoy he querido rememorar un retazo de lo que eran la infancia y las costumbres de aquellos tiempos. De paso he querido traer a estas líneas un personaje para mí digno de recordar y, que siendo de humilde condición, bien merece la pena ser recordado, dándole el trato que bien se merece, como si de un personaje famoso de la Fuente se tratase, para que así pase a formar parte de la historia de mi pueblo.

 

Barcelona noviembre de 2008.      Juan Cano Rico  (El Canchollo).